lunes, 18 de mayo de 2015

Los tipos de bienes en economía: la rivalidad en el consumo y lo excluible

Dicen por ahí que los bienes que satisfacen las necesidades de los individuos se asignan dentro de un mercado (debido a que se les confiere un valor), en los cuales, el dinero pasa de los compradores  a los vendedores, que son los que proporcionan dichos bienes (Mankiw, 2002). Sabemos que como seres pensantes, tenemos necesidades y damos prioridad según nuestra urgencia y elegimos los bienes y servicios según el grado de satisfacción. Sin embargo, ¿ cómo sabemos si los mercados proporcionan los bienes que desean los individuos? Respondiendo a la pregunta, va a depender del bien que se produzca y como se produzca. Para ello, también hay que hacer mención de lo que Smith propuso en aquel tiempo: la sociedades se pueden dividir en clases productivas (producen productos tangibles) y aquellas improductivas (religiosos, abogados, artistas, etc) (Molina y Valenzuela, 2006).

De este modo, la economía maneja dos características para diferenciar los tipos de bienes: que sea excluyente y que sea rival en el consumo. El primero consiste en ¿que si es posible impedir que lo utilicen algunas personas? Y el segundo toma en cuenta si ¿el uso del bien por una persona reduce la capacidad de otra para usarlo? De este modo se tienen cuatro tipos de bienes: a) bienes privados, son aquellos que cumple con las dos características (excluyente y rival en el consumo), b) bienes reservados, que son excluyentes, pero no rivales en el consumo, c) los bienes públicos, no presentan estas dos características,  y finalmente, c) los recursos comunes, que presentan una rivalidad en el consumo, pero no son excluyentes (Mankiw, 2002) (Figura 1).


Figura 1. Tipos de bienes según las dos características: excluyente y rival en el consumo. Tomado de Mankiw, 2002


Veamos un ejemplo sobre los bienes públicos: la cruzada contra el hambre en México, ¿es posible que se pueda combatir, en un país donde la corrupción se encuentra gobernando? Y si actualmente, el salario mínimo es de $66. 45 para el área geográfica B y para el área geográfica A, es de $ 70. 10. Se ha demostrado que la estrategia utilizada en el presente gobierno carece de fundamentos y consistencias (Enciso, 2013), de este modo, difícilmente la lucha contra el hambre pueda dar buenos resultados.

Bibliografía consultada

Enciso, L. A. 2013. La cruzada antihambre, imprecisa y sin estrategia básica: Coneval. Disponible en <http://www.jornada.unam.mx/2013/10/02/sociedad/036n1soc> consultado el 18 de mayo de 2015.

Mankiw, G. N. 2002. Principios de economía. 2ª edición. McGraw-Hill. España. 523 p.

Molina, J. L., y H. Valenzuela. 2006. Invitación a la antropología económica. Bellaterra. España. 260 p.





DESEQUILIBRIO: EXCEDENTES Y ESCASEZ, ¡Y… LO AMARGO DEL LIMÓN!

Primero definamos excedente y escasez:
EXCEDENTE: Es cuando  la cantidad ofrecida supera la cantidad demandada.
ESCASEZ: Es donde la cantidad demandada es mayor a la ofrecida.


Lo amargo del limón

En al año 2013, el alza del precio de los limones se reflejó en los bolsillos de los mexicanos (tenias  un estatus social muy elevado si tomabas un vaso de agua de limón que una copa de Jack Daniel´s), el aumento de este producto aumento un 162%, cada kilo costaba más de $45.00 pesos dependiente el lugar. En términos de producción  los limones pasaron de la noche a la mañana (no exactamente de la noche a la maña) de 2500 toneladas a una producción de 1400 toneladas.

La relación con el excedente y escasez
Tomando las definiciones de  los términos mencionados y vinculados con una realidad en este caso los limones, podemos decir que existió un excedente al aumentar el precio de los limones, se ofertaban los limones pero con un costo elevado; por tanto, la demanda del producto disminuyo. Hablando  coloquialmente fueron muy caro los limones y al no tener los recursos monetarios, simplemente las personas dejaron de comprar. Viendo esta situación se preguntaran ¿Qué pasaron con los limones? Pues bien, fue necesaria la reducción de los precios  para tener el equilibrio entre la oferta y la demanda.
Ahora bien, cundo se hizo presente la reducción de oferta de los limones, al tener una baja producción de estos y considerando la gran demanda de este producto. – Porque a los mexicanos les gusta comer limones−. Existe la necesidad  de alza de los precios para llegar  a un punto equitativo, para que la demanda no sea muy elevada y se acabe el producto, y por su parte la oferta siga dando sus bienes y sus servicios.
Como vimos en este ejemplo muy sencillo, de igual manera los excedentes y la escasez se pueden vincular con un sinfín de productos  ya sea de la canasta básica,  productos renovables o no renovables y otros más
A manera de conclusión los excedentes y escasez de los bines o servicios que se oferten dependen de las características de estos. Existen variables  impredecibles que determinaran al rumbo de las ofertas y las demandas, aspectos sociales o de la misma naturaleza  que no se pueden lidiar.  






Excedentes: si tenemos un precio alto (P1), la cantidad ofertada (Q3) respecto a la demanda (Q1) es superior. Cuando existe un excedente de los precios, este se reduce para lograr un equilibrio (P2) entre la cantidad demandada y la ofertada.   






Escasez: si tenemos un  precio bajo (P3), la cantidad demandada  (Q3) respecto a la cantidad ofertada (Q1) es superior. Cuando existe una escasez de los bienes o servicios los precios se elevan para lograr un equilibrio (P2) entre la cantidad demandada y la ofertada.   








Literatura de interés 

Mankiw. G. N. 2012. Principios de economía.6ª ed.  Cengage Learning Editores. México. 857 p.
Krugman, P. R. 2007. Introducción a la Economía. Macroeconómica. Reverte. Barcelona 576 p.    
Semo. I. 2013. El misterioso precio del limón. Disponible en<http://www.jornada.unam.mx/2013/07/20/opinion/017a2pol> consultado el 17 mayo 2015.
De la Rosa. G. 2014. La canasta básica supera a inflación. Disponible en http://www.eluniversal.com.mx/finanzas-cartera/2014/impreso/la-canasta-basica-supera-a-inflacion-109447.html, consultado el 17 mayo 2015. 


¿Los Recursos Naturales tienen valor?

Es una de las grandes preguntas que nos hacemos en la actualidad, y quizá una de las que no es fácil dar una respuesta y nos cuesta trabajo hacerla, pues va precedida de otro cuestionamiento ¿Cuál es el valor? o ¿Cuánto cuesta?
Desde la revolución industrial en Europa y posteriormente en todo el mundo se empezó a dar un cambio creciente en el aspecto cultural, económico, político y social, en busca del bienestar social y como consecuencia se dio un desarrollo en los procesos industriales para la obtención de bienes y servicios para satisfacer necesidades. Este proceso dio lugar a un incremento en la explotación de los recursos naturales y por ende le dio un cambio al concepto de propiedad de tierra, así como al uso del espacio aéreo y del subsuelo, en donde el PIB (Producto Interno Bruto) se convirtió en el índice de medir el crecimiento de la economía sin contemplar el valor de los recursos utilizados, los beneficios alternativos, el futuro de los bienes y sobre todo los costes que se debe asumir la población por la generación de esos bienes y servicios (Reig, 1994).
En la actualidad se sigue esta misma tendencia, pues los recursos naturales se contemplan en este caso por países desarrollados y sobre todo capitalistas como una mercancía, pues para ellos solo es un bien económico que tiene valor, y que es apto para satisfacer necesidades ya sea en el estado en el que se encuentra o bien luego de sufrir laguna transformación, y como consecuencia ha traído problemas ambientales que vale la pena contemplar.
Existen dos corrientes económicas que toman en cuenta los recursos naturales como medios de valor, por un lado, la teoría económica de Marx y por el otro la economía ecológica. La teoría de Marx se centra en el valor como relación social pues busca mostrar el carácter histórico del modo de producción capitalista y la ecológica explica el valor en bases físicas, ya que estudia la riqueza material y se ocupa de las relaciones que tienen estas con la naturaleza y de los riesgos que el crecimiento económico impone a la sustentabilidad (Sabogal, 2012). Ambas corrientes utilizan enfoques muy complejos, per a mi parecer Marx la critica de manera mas puntual, ya que establece la relación entre la esencia y la apariencia de los fenómenos como en este caso son el valor y el precio, entre la plusvalía y la ganancia, mientras que la ecológica se centra mas en los procesos externos e inmediatos de la economía.
En su libro el capital Marx señala que la naturaleza es junto al trabajo el punto de partida de la producción. En este proceso el hombre como fuente de trabajo se apoya en los recursos naturales y se convierten en la única fuente de valor que produce la riqueza material, pues el trabajo y la tierra son los padres de la riqueza, sin los cuales no se producirían, y un sistema capitalista como la actual se vendría abajo. Volvamos al cuestionamiento del inicio, entonces ¿cuanto valen los recursos naturales? el valor físico puede ser arbitrario, pero el verdadero valor no es una cantidad o magnitud como lo veía David Ricardo, o como se ve en el modelo capitalista actual, mas allá de cualquier valor, según Marx, es una relación social y las mercancías en este sentido solo puede existir en un momento histórico y solo cuando los trabajos llegan a ser estrictamente privados e independientes, el producto tendrá la característica de mercancía y la relación social de la que habla Marx se convierte en una relación social entre los mismos hombres (Sabbatella, 2013).
Por lo tanto haciendo una analogía, los medios físicos de producción como los materiales y equipos, así como las materias primas no son capital en si misma, pues el capital no es un ente material sino una determinada relación social de producción que corresponde a una determinada formación histórica de la sociedad (Sabogal, 2012). Por tanto es difícil darle un valor a los recursos naturales, pues más que un valor físico, tienen un valor social que va mas haya de nuestra percepción, quizá con el agotamiento de los recursos naturales se podría estandarizar un valor físico, ya sea de uso o de cambio que se pueda percibir y que se ajuste a la magnitud de esa escasez.
Bibliografía
Reig, L. A. 1994. Análisis económico de los recursos naturales. MULTEQUINAS 3: 205-211
Sabbatella I., Tagliavini D. 2011. Marxismo Ecológico: elementos fundamentales para la critica de la economía-política-ecológica. Herramienta debate y critica marxista 47. Consultado el 17 de mayo de 2015 en: http://www.herramienta.com.ar/marxismo-ecologico-elementos-fundamentales-para-la-critica-de-la-economia-p
Sabogal T. J. 2012. Entre la economía política de Karl Marx y la economía ecológica. Economía Institucional 14(27):207-222
Pagina de internet:

http://bibliotecavirtual.clacso.org.ar/ar/libros/campus/marxis/P3C2Altvater.pdf

Oferta y demanda: el sol en lo alto y el cielo azul, los precios están tan altos que tu cara se pone azul

¿Por qué todo está tan caro? Es la pregunta que nos hacemos cada día al observar, con una tristeza de sapo, los escaparates de las tiendas bien colmadas de productos y con los bolsillos llenos de cifras imaginarias. Ah, pero a nadie le preocupa la razón de que ciertos objetos se pongan baratos, así de la nada, al contrario, ¿a quién le importa? Sin embargo ambos fenómenos están relacionados íntimamente, para regocijo de algunos pocos y para disgusto de otros tantos, y desde luego que importa.  Comúnmente podríamos pensar que el aumento de los precios podría estar relacionado con la decisión que el vendedor tome al respecto, como en los casos tradicionales, en que un producto, por ejemplo una artesanía de madera, adquiere un precio que los que carecen de creatividad (o son muy tacaños) definen como excesivo. Dicho precio es controlado, desde luego, por el propio artesano, que considera ciertas variables en la fabricación y venta de sus artesanías (y que una persona gris ni siquiera valoraría), como el árbol de donde extrajo la madera, la dificultad para encontrarlo, talarlo, cortarlo, darle forma, pintarlo, la inversión en pinturas, instrumentos y la inversión de tiempo de trabajo y esfuerzo para trasladarlo a un mercado (y desde luego, la inversión de energía, que se consume con cada coraje con los regateros oportunistas, que al final magullan pero no compran). Pero más allá de eso, existen dos fenómenos que controlan a todos los mercados y que están íntimamente ligados entre sí, y claro, repercuten mucho en qué tan altos o bajos pueden ser los precios. Se denominan oferta y demanda.
“Aw, términos económicos”, pero comprenderlos es aún más fácil que los enredos telenovelescos que nos entumen los sesos día con día, y es tan importante como saber leer y sumar (para que no nos hagan “tarugos”). Primero empezaré por explicar la oferta, que se define sencillamente como la cantidad de productos o servicios ofrecidos en el mercado, por ejemplo, la cantidad de televisores que lanza una empresa, la cantidad de comestibles, como los huevos (cuyo precio, desafortunadamente, es el equivalente a una vaca artrítica en un globo aerostático) que ofrece una granja avícola, entre otros muchos productos que se pueden obtener directamente del mercado. La relación entre la oferta y el precio de los mismos, está dado de la siguiente manera: la cantidad de productos (la oferta) estará regulada por el precio. Para una empresa, por ejemplo, la cantidad de productos ofrecidos estará directamente relacionada con el máximo beneficio que se pueda obtener, a mayor precio, mayor cantidad de productos ofrecidos (en el caso de un producto exclusivo, libre de competencia). Por consiguiente, a menor precio habrá una menor cantidad de productos ofrecidos, por lo que ya no será rentable ofrecer dicho producto. Aunque puede suceder que al aumentar el precio de los insumos (salarios de los trabajadores, precios de materias primas, energía, etc.) de un producto, su oferta disminuye. Ciertamente es una relación caprichosa, pero directa, pues cuando el precio sube, sube la oferta, y cuando ésta baja, bajan los precios. Sucede comúnmente con los refrescos, cuando hay poca oferta de una marca poco conocida, su precio disminuye; y cuando hay gran demanda de una marca muy conocida, el precio también sube.
La segunda fuerza, denominada “demanda”, también apalea los abultados bolsillos de las empresas (y la de los tenderos de las colonias vecinas), se denomina como la cantidad de bienes o servicios que los compradores desean adquirir en el mercado. De igual manera, está mediada por el precio de los bienes, de tal manera que a mayor precio habrá poca demanda, entonces a menor precio mayor demanda. Lo anterior ocurre con mayor frecuencia en cualquier local de la esquina (por poner un ejemplo sencillo), Don Lencho vende sombreros con forma de cangrejo que son carísimos, de los cuales de cada 100 que compra al año solo alcanza a vender uno al mes, esto equivale a un elevado precio y poca demanda. Pero si el precio de dichos sombreros bajara, aumentaría la demanda (tomando en cuenta la manía humana de comprar cosas inútiles por ser baratas). Aunque los dos casos anteriores pueden no suceder con tal exactitud. Es posible que aunque no varíe el precio de los sombreros con forma de cangrejo, su demanda aumente o disminuya, en ello intervienen otros factores como la moda. Si de pronto apareciera Selena Gómez en televisión usando un sombrero con forma de cangrejo y un vestido hecho con los mismos sombreros, inmediatamente se venderían miles de unidades de sombreros, independientemente de que sean muy caros o muy baratos, aunque lo conveniente para las empresas es que su precio sea elevado.
Hasta aquí he referido las dos fuerzas determinantes en el precio de los bienes y servicios independientemente una de la otra, pero es importante mencionar que en la realidad ambas fuerzas están unidas entre sí, actuando una sobre la otra, pero esa es otra historia.



¿Es posible alcanzar un punto de equilibrio en el mercado de los recursos naturales?
“If the present growth trends in world population, industrialization, pollution, food production, and resource depletion continue unchanged, the limits to growth on this planet will be reached sometime whithin in the next one hundred years. The most probable result will be a rather sudden and uncontrollable decline in both population and industrial capacity. (...) the collapse occurs because of nonrenewable resource depletion.” (Meadows, 1972)
La evidencia de una tendencia al desequilibrio global en la estabilidad de los sistemas socioeconómicos actuales, es una prueba palpable de lo que la línea directriz del modelo neoclásico de mercado ha ocasionado. Por lo tanto, es inherente analizar el cuestionamiento propuesto, de acuerdo a los principios básicos de la economía, para poder comprender un poco el por qué se ha manifestado este desequilibrio en el aprovechamiento de los recursos naturales en las últimas décadas.
Para comenzar a comprender un poco esta percepción, es necesario definir qué es lo que se conoce como equilibrio de mercado de acuerdo a los principios básicos de la microeconomía. De esta forma, los libros introductorios a la microeconomía clásica establecen este concepto, como el fenómeno que se produce cuando la demanda y oferta se igualan. Se obtiene un precio y una cantidad de equilibrio. Este equilibrio cambia si existen desplazamientos en la curva de la oferta o de la demanda e incluso en el caso de desplazamientos simultáneos de ambas curvas (Alonso, 2002).
Ahora bien, llevar esto a la practica en un mercado real es sumamente complejo, debido al dinamismo que se manifiesta en estos sistemas de intercambio de mercancías, y si se trata de trasladarlo a un mercado de los recursos naturales, nos enfrentaremos indudablemente a una problemática aún mayor.
Analizando esta temática de manera superficial y enfocándonos en los recursos naturales finitos podemos perfectamente traslapar el concepto de equilibrio de mercado a estos recursos, por ejemplo, la minería, el petróleo, etc. Donde vemos diariamente la oscilación de sus precios en un mercado real. Sin embargo, en diversos países del globo, y particularmente en México el Boom en el aumento de precios de estos recursos finitos hace imperativo el estudio de los efectos que tienen sobre la producción y los precios los aumentos continuos de demanda y las perturbaciones no anticipadas (Montt, 1982).
Centrándonos en estas perturbaciones, podemos identificar entonces fallas en el concepto de equilibrio económico, ya que si bien se puede alcanzar un punto de equilibrio en un momento determinado, la característica finita de estos recursos que no pueden ser producidos, contribuye a que cada vez más, los precios fluctúan de acuerdo a la disponibilidad del recurso, característica que sin duda será menor con el tiempo. Esto propicia a que la demanda por el producto aumente y su oferta disminuya cada vez en mayor medida, llevándonos así a un callejón sin salida, donde el desenlace final será la utilización de algún producto sustituto (ISCM, 2010).
Esta concepción es adecuada si tomamos en cuenta las nuevas tecnologías que permiten utilizar cada vez más energías renovables en lugar de los hidrocarburos finitos (productos sustitutos), sin embargo, el coste ambiental que ha tenido este sistema desequilibrado, nos ha llevado a que no solo se trate a los recursos naturales finitos como escasos, sino también, a aquellos que se creía estarían a disposición del ser humano para siempre debido a sus procesos de reciclaje, y que sin duda son indispensables no solo para el mantenimiento de las sociedades, si no para la vida en sí misma. Recursos para los cuales no existe forma de encontrar sustitutos y que sus curvas de oferta y demanda tienden a alcanzar algo que está muy lejos del equilibrio.
De esta forma, para tratar de responder la pregunta inicial, tenemos que reestructurar la visión económica de lo que se considera equilibrio, tomando en cuenta la disponibilidad de los servicios y recursos naturales con los que se cuenta, pudiendo de esta manera proponer estrategias pertinentes que aseguren la estabilidad del intercambio y el flujo entre el aprovechamiento de la naturaleza por el hombre.
  Biografía
Alonso, M. 2002. Prácticas de micro economía intermedia. Ed. ESIC. Madrid, España. 187 p. 
ISCM, 2010. Informe sobre comercio mundial. La teoría del comercio de los Recursos Naturales. 111-172 pp.
Meadows, D. 1972. “Los límites del crecimiento”: muchos recursos se agotaran alrededor del 2000. Club de Roma.

Montt, F. 1982. Un modelo de equilibrio dinámico para recursos agotables. Cuadernos de Economía N° 57. 217-242 pp. 

¿Por qué los efectos externos no están incluidos en los precios del mercado?

Para responder a esta pregunta nos basaremos en la teoría de las externalidades que planteaba Marshall (1890) en los Principios de economía; y La economía del bienestar de Pigou (1920), en donde ellos planteaban que los efectos externos, no estaban incluidos en los precios del mercado y como consecuencia traía conflictos y problemas medio ambientales por un uso explosivo de los recursos naturales. Pigou planteaba el hecho de poner un “precio” a todas las actividades que generaren algún efecto externo, ya sean negativos o positivos, lo que actuaría como una respuesta amortiguadora en la contaminación del aire, agua y la sobreexplotación de algunos recursos como los recursos forestales, mineros, suelo, etc.
Para dejar más en claro esto, comenzaremos hablar sobre la perspectiva de la teoría económica, la cual indica que el sistema económico es un subsistema dentro de un ecosistema global, que funciona como un sistema abierto al medio ambiente con el que puede intercambiar energía, materia e información y que, por tanto, está sujeto a las leyes de la naturaleza. Dicho subsistema económico se basa en las leyes de la termodinámica; donde la primera ley hace mención que la materia y la energía no se crea ni se destruye, solo se transforma. Esta primera ley, lo podemos ejemplificar hacia los recursos naturales que son extraídos del medio ambiente, sufren una transformación e inevitablemente se convierten en residuos y calor. Siguiendo con la segunda ley de la termodinámica (Ley de la Entropía) en donde la energía tiende al desorden hasta llegar a un estado de calor irrecuperable. Esto implica que los procesos económicos son irreversibles, es decir, los flujos de materia y energía entran en un proceso económico en estados de baja entropía (alto valor) y salen a estados de alta entropía (bajo valor).
Uno de los grandes problemas de los procesos de producción, es que la gran mayoría de los recursos naturales son de propiedad común, lo que trae como consecuencia que ni el sector público ni privado controlan la disposición del stock pagando sólo el costo de aprovechamiento.
Otras de las consecuencias que trae consigo el sistema económico es la sobreexplotación, que puede agotar los recursos naturales, comprometiendo a las futuras generaciones. Otro de los efectos que pudiera ocasionar, es la presión que generan las emisiones y los residuos de los recursos sobre el ecosistema. A esto se le conoce comúnmente como fallo de mercado. Lamentablemente, las externalidades no son identificadas como parte de la valoración ambiental, sin embargo, podría incluirse en el análisis de costo-beneficio y valora la presión que ejerce sobre los ecosistemas en el precio de los recursos y bienes.
La economía clásica por su parte ha considerado los recursos naturales como proveedores de materias primas para los procesos de producción, por lo tanto, utiliza los recursos naturales como factores de producción y producir bienes o servicios que puedan satisfacer necesidades humanas.
En economía existe dos corrientes de pensamiento; uno hace referencia a los recursos naturales, en donde pone de manifiesto que la escasez de las materias primas no genera un problema, pesto que para eso se puede utilizar sustituyentes, y la otra, señala que el agotamiento del capital natural y la contaminación son obstáculos al crecimiento.
Bajo el concepto de la economía clásica, el trabajo es la fuente de la riqueza; la cuestión central se encuentra en aumenta la producción y potencial el crecimiento económico aumentando el PIB.
Actualmente, se está observando la crisis ambiental que vive nuestro planeta y los economistas se han interesado en los procesos económicos que ponen al margen el análisis y los cálculos financieros que puedan atenuar dichos problemas ambientales. Comenzaremos con la Economía Ambiental,  la cual surge con una subdisciplina de la Economía Neoclásica, de una economía cerrada, que ignora sus vínculos con el medio ambiente. Según Toledo (1998), en torno a la biodiversidad, la Economía Ambiental pretende valorar económicamente la biodiversidad en el contexto de las fallas del mercado, generar instrumentos económicos orientados a mantener el nivel de la biodiversidad, que garanticen el funcionamiento de los ecosistemas de los que dependen la producción y el consumo de bienes y servicios económicos y diseñar políticas y estrategias de manejo y uso que permita aliviar, restituir y prolongar la productividad de los ecosistemas. Sin embargo, los verdaderos valores de la biodiversidad no son reflejados por el mercado. Debido a que el sistema de mercado falla al valorar la biodiversidad porque existe externalidades que el mercado es incapaz de controlar. En sí, lo que busca la Economía Ambiental es evaluar las preferencias de la sociedad a favor o en contra de un cambio ambiental. Es decir, no valora el ambiente, sino las preferencias o la voluntad de la población para mantener o cambiar el estado de su ambiente y el nivel de riesgo que implica un deterioro ambiental.
Por otra parte, la Economía Ecológica está más orientada al estudio de las relaciones entre los sistemas ecológicos  y los económicos, con un sentido integrado, una concepción plural y una metodología transdisciplinaria. La economía ecológica trata de una visión que involucra interacciones bióticas y humanas con dinámicas planetarias, donde las incertidumbres y las sorpresas se transforman en una parte integral de un conjunto anticipado de respuestas adaptativas.
Por tanto, el valor económico de los ecosistemas se encuentra estrechamente interconectado con sus funciones físicas, químicas y biológicas dentro de un solo sistema global.
Bibliografía
Toledo, A. 1998. Economía de la Biodiversidad. México: Programa de las Naciones Unidas Para el Medio Ambiente. Oficina Regional para América Latina y el Caribe.

Londoño y C. L. 2006. Los recursos naturales y el medio ambiente en la economía de mercado. Revista Científica Guillermo de Ockha, Cali, Colombia. 4:25-42.


Saldarriaga, I. C. y N. Campos. 2005. Economía de los Recursos Naturales y Medio Ambiente en los 40 años de la Revista Económica y Administración. Economía y Administración. 64: 77-87.

domingo, 17 de mayo de 2015

Un arma potencial del mercado: la utilidad marginal

Estas son las frases que dices cuando necesitas desesperadamente un bien o servicio y estás dispuesto a pagar el costo: “lo que daría por una muerta, con este calor”, “no importa lo que cueste, yo lo necesito“, “Aunque me cueste un hu…o”, “cueste lo que me cueste”, “así tenga que pisar la lumbre no importa“, “daría todo por estar contigo en este momento” bueno esta  última ya es frase para un discurso más sentimental. Pero esas frases y otras muchas más, son a las que cierta vez recurres para lograr obtener lo que quieres. Y, sin querer, como consumista le brindas un valor “sentimental” a las cosas, el cual lo expresas a quienes se los compras. Prácticamente  le otorgas al vendedor (capitalista, mercado) el beneficio y poder de manipular un valor monetario de los bienes o servicios que tú requieres en un momento dado, poniendo a prueba tu capacidad de decisión entre el costo monetario y la satisfacción de aliviar tu necesidad. Es aquí donde se  involucra la utilidad marginal, que es el tema central de la teoría neoclásica del valor (Spencer, 1993).

La utilidad marginal se define como la utilidad que un consumidor le otorga a un bien consumido (Gordon, 2003). Para un determinado consumidor, el utilizar un bien o un servicio, le genera cierta utilidad, la cual depende de las perspectivas de cada consumidor, lo que la hace subjetiva (Parkin, 2006). Se llama marginal porque, se supone que entre más unidades haya de un producto menor es la utilidad que le otorga (menos valioso e.g. lápices), y entre menos unidades disponibles hayan mayor es la utilidad otorgada (más valioso, e.g. minerales) por el consumidor (Gordon, 2003).

Entonces el vendedor tiene la posibilidad de controlar las variables. De acuerdo a lo que más se demande se disminuye la oferta y por si solo se ajustan los precios, los cuales serán elevados, ya que un bien al ser útil y escaso se vuelve más valioso. Por supuesto que también el consumidor influye. Ya que este decide en la cantidad de unidades adquiridas, porque una vez satisfecha la necesidad, se dejan de consumir unidades hasta su próximo requerimiento.

Antes de decir alguna frase desesperada por obtener algo tan necesario y útil (según el estado anímico y situación en el que se encuentre la persona) y decidir comprarlo o no. Hay que detenerse un momento para considerar las posibles alternativas (si es que las hay) que se pudieran presentar para resolver la problemática y valorar si vale la pena darle una resolución rápida y sacrificar otros aspectos o bien tomar una resolución un poco morosa, pero que dará la misma satisfacción (aunque esto no sea válido para muchos casos).

Por ejemplo, si estas en la playa y te da demasiada sed y la única tienda que existe (estrategia de mercado), te vende una botella de un litro de determinada marca a 20 pesos, pero sabes que dos cuadras antes de llegar a la playa hay otra tienda que te vende una botella con la misma marca y cantidad a 10 pesos. Una alternativa es que esperes a la siguiente tienda y te ahorras 10 pesos, pero por otro lado está tu estado anímico y tu capacidad de tolerancia. Entonces ¿Compras la botella en la tienda de la playa? (se te quita la sed y tu estado anímico se mantiene estable sin importar lo que pase alrededor) O ¿Te esperas a la siguiente tienda? (tu estado anímico empeora, pero te ahorras unas moneditas). Todo está en función de lo que el consumidor quiera, como lo quiera y cuanto de ello necesite para sentirse satisfecho (de este dependerá el valor que le siga atribuyendo a la utilidad de la necesidad y controlar las unidades de adquisición).     

Bibliografía
Gordon, A., 2003, Fundamentos de inversiones: Teoría y práctica, Pearson educación, México.
Parkin, M. 2006, Microeconomía, Pearson Educación, México.

Spencer, M., 1993, Economía Contemporánea, Reverté, Barcelona.

Elaboró: Ariadna Leonor Merlín Hernández 




Cambio y uso: Lo que Marx veía en el valor

Cambio y uso: Lo que Marx veía en el valor

La obra de Karl Marx es muy grande y compleja, abarca muchos aspectos de la historia y desarrollo de la economía, además en los tiempos en que fue escrita, Marx ya visualizaba un futuro en el que los que la producción del capital sería la base y eje conductor de la sociedad contemporánea. Uno de sus principales temas, quizá el más importante, es la interpretación que le daba al sistema de producción reinante y las consecuencias que generaba y generaría sobre la valorización del trabajo y los medios de producción, así como a los poseedores de la fuerza de trabajo.
La teoría marxista del valor viene influenciada por el análisis económico clásico, que pretendía la formulación de una teoría elemental de los precios para fundamentar su concepción de la historia, Marx vio en ello algo mucho más importante; el fundamento para su idea de plusvalía, que después se convertiría en parte esencial de la lucha de clases en el régimen capitalista (Furtado 2006). La teoría del valor en la obra de Marx revela la influencia que la lucha de clases ejerce, dentro del capitalismo, sobre las relaciones económicas de intercambio que, ocultas tras estas se encuentran las relaciones de producción donde se pone de manifiesto la división en clases (Desai1980).
Marx define al trabajo como el conjunto de la capacidad de trabajo de una colectividad. El valor de cada bien es la materialización de una parcela de ese trabajo, independientemente del precio en el mercado que pudiera tener ese bien, su valor para la colectividad es dado por esa parcela de trabajo. Sin embargo ese trabajo no existe en el aire y sí en la fuerza de trabajo de los trabajadores. Marx utiliza el valor de uso y el valor de cambio para explicar lo anterior; el valor de uso del trabajo es la capacidad creadora de valor del trabajo, y su valor de cambio es el precio de mercado de la fuerza de trabajo, es decir el salario del trabajador (Furtado 2006). Esto refuerza la idea de Marx sobre el valor plus de las mercancías, el consumo de la fuerza de trabajo es al mismo tiempo producción de mercancías y plusvalía (Dognin 1978).
Marx sostiene que la ganancia es trabajo no pagado de cual se apropia el capitalista, trata de demostrar que la explotación es un producto lógico de las relaciones sociales subyacentes, y el explotado solo recibe como paga una pequeña parte del valor producido. Esto sucede también en el actual sistema económico, y se repite conforme a la capacidad reproducible del capital; por ejemplo, un trabajador de una empresa transnacional solo es un número de matrícula que desempeña un trabajo en particular y que realiza en determinado tiempo, su salario por día, quincena o mes, será el estipulado por el dueño de la empresa y el cual solo le permitirá adquirir los productos que le sean indispensables para sobrevivir ese tiempo, mientras que, el dueño de la empresa y del capital será el que obtendrá la mayor ganancia y podrá ahorrar esa ganancia o destinarla para producir más capital. Este mismo modelo se ha multiplicado en el sistema económico en el que estamos inmersos, a diferentes escalas y abarcando muchos de los sectores productivos donde la fuerza de trabajo o “mano de obra” es necesaria para producir mercancías ya sea en forma de bienes o servicios.  Así, el trabajador tendrá la impresión de poder escoger su patrón y de poder discutir con él su salario. Pero de hecho será siempre necesario que tenga un patrón, sea cual fuere, y su salario estará determinado por las oscilaciones de la oferta y la demanda de trabajo, a su vez, están determinadas por el valor de la fuerza de trabajo (Dognin 1978).
Es la diferencia entre el valor de la fuerza de trabajo y la capacidad de la misma para crear valor lo que define la magnitud de la plusvalía. Ahora bien, el valor de la fuerza de trabajo está dado por su precio de producción, es decir, por el precio de los bienes necesarios para mantener y reproducir la clase obrera (Valle 1991).

Bibliografía
Desai, M. 1980. Lecciones de Teoría Económica Marxista. Siglo Veintiuno de España Editores. Madrid, España.
Dognin, P. D. 1978. Introducción a Karl Marx. Universidad Católica Andrés Bello. Bogotá.
Furtado, C. 2006. Teoría y Política del Desarrollo Económico. Siglo Veintiuno de España Editores. Madrid, España.
Valle, A. 1991. Valor y precio: una forma de regulación del trabajo social. Facultad de economía. UNAM. México.


sábado, 16 de mayo de 2015

Crisis económica: símbolo de aumento de la pobreza



través del tiempo, el costo de las mercancías ha incrementado, esto se ha debido a una serie de factores económicos como el aumento del IVA, devaluación del peso, aumento de la deuda externa, gasolinazos, entre otros.

En la actualidad, México se ha dirigido hacia una crisis económica. La crisis económica se puede ver reflejada cuando las familias dejan de gastar el dinero en bienes y servicios, esto debido a los bajos salarios que perciben. Al percibir menos ingresos, gastan menos, lo que conlleva a una disminución en la producción de bienes, la baja disminución de bienes trae consigo desempleo, y en muchas ocasiones la quiebra de la empresa, y todo esto da como resultado Pobreza en la población. 

En la siguiente gráfica presentada en el escrito de Aguirre (2010), muestra la gráfica de pobreza alimentaria, pobreza de capacidades y pobreza de patrimonio de los últimos 4 sexenios presidenciales.





Esta crisis se ha observado en México desde hace algunos años. Para los años de 1994 a 1996, el porcentaje de pobreza patrimonial creció del 52.4% al 69% de la población total, aumentando simultáneamente la pobreza de capacidades y la pobreza alimentaria.

Nos hemos acostumbrado a tanta alza de los precios que nos es difícil observar la crisis, o al menos para los que no estamos acostumbrados a estudiar economía. Tantas alzas de los precios, tantos gasolinazos… tantas personas mal pagadas por su trabajo. ¿Estudios? ¿Para quienes? La educación básica se ha vuelto un sueño irrealizable para muchos, según estadísticas del INEGI el analfabetismo en la población disminuyó del 25.8% en 1970 a  6.9% en el año 2010. ¿Pero será cierto? Lo cierto de la situación es que la educación ha llegado a lugares donde antes no existía, pero esto no quiere decir que los niños asistan a la escuela. Debido a la pobreza extrema vivida en regiones de México, los niños se dedican a trabajar para poder ayudar en los gastos familiares.

¿Esto beneficia a alguien?, ¡Claro que sí!, al gobierno, ¿y por qué? Mano de obra barata, eso es lo que el gobierno busca, personas poco preparadas para poder pagar menos por un trabajo. Esta problemática se centra en un círculo vicioso.


"En la actualidad, sin niveles adecuados de formación no se tiene acceso al cúmulo de información disponible ni a las actividades mejor remuneradas o a niveles adecuados de capacitación para el trabajo; tampoco se cuenta con el acceso y el disfrute pleno de los bienes culturales y las expresiones del arte."

Creo que el gobierno no está viendo la parte más importante de este círculo “la crisis económica”, pero esperen… se me olvidada, lo gobernantes no sufren esa crisis, ellos solamente se descuentan $100.00 pesos de los miles que ganan mensualmente, mientras que los que terminan pagando la deuda somos nosotros… “La prole”.



Bibliografía

Aguirre, M. 2010. Las crisis económicas en México, 1929-2012. ¿Una comparación? [Internet]. Consultado el 16 de Mayo de 2015. http://mexicomaxico.org/Voto/CrisisMex.htm.

INEGI. Analfabetismo. [Internet]. Consultado el 16 de Mayo de 2015. http://cuentame.inegi.org.mx/poblacion/analfabeta.aspx?tema=P

Navarro, J. y D. Moctezuma. 2012. Analfabetismo en México: una deuda social.  Revista internacional de estadística y geografía. Vol. 3. 3: 1-197 pp.



Elaborado por: Karla Ayala Herrada